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Los tipos de anegamientos que ataca esta técnica

Es importante definir que tipo de problemas puede ser atacados con esta técnica de manejo de escurrimientos.

En cualquier tipo de diseño hidráulico de control de aguas hay un principio fundamental que es válido para todo tipo de ambientes: Cuanto mayor sea el volumen de agua a controlar, mayor será el esfuerzo de utilización y el costo de las obras involucradas.

El problema de paliar las inundaciones regionales en los campos bajos de la región pampeana es un tema históricamente muy discutido y siempre postergado porque la comprensión física del problema en su totalidad, el diseño del mecanismo integral de solución y el costo de las obras requeridas son de una dimensión tal que no son posibles de encarar con los recursos humanos y presupuestarios disponibles en el país.

Fig. 1: Embalse regulador de caudales afluentes a la ciudad de Tandil. La estructura controla los aportes de dos cuencas superiores a la ciudad. Sin esta estructura la ciudad se inundaría muy frecuentemente. Este tipo de estructura se ejecutan principalmente en áreas onduladas.

Fig. 2: Laguna típica de la región pampeana a la cual se le realizaron trabajos de sistematización modular. La capacidad original de la laguna fue incrementada por un factor 3. Se observan las obras de evacuación (estructuras sencillas de alcantarillas en este caso) aún no protegidas por la estructura de hormigón de cabeza. La obra estaba en construcción en el momento de la fotografía. (Foto: Módulo 1 Cañadón de Gutiérrez en Azul). Este es el equivalente estructural para áreas planas de la Fig. 1.

Dentro de este contexto real, la técnica que proponemos no es capaz de controlar los volúmenes de aguas involucrados en una inundación masiva. Las aguas de una inundación de este tipo solo han de ser contenidas en áreas de represamiento con características especiales, pero en un área tan plana como la región pampeana, los lugares de represamiento son muy limitados y absolutamente insuficientes. Sin embargo debe entenderse que la retención de esos excesos es virtualmente posible, optando por sacrificar áreas que periódicamente serían inundadas. El costo de tal retención es obviamente enorme y es este el motivo principal de la falencia de este tipo de estructuras. Existen estructuras de contención en la provincia de Buenos Aires, pero todas ellas están localizadas en áreas onduladas y no planas (Fig. 1).

Fig 3: Inundación con una profundidad media de 1.5 metros. La técnica de sistematización modular no está diseñada para paliar estas situaciones de inundación de paleocauce, aunque el control de escurrimientos con esta técnica en sectores aguas arriba obviamente amortiguaría las inundacioines en áreas aguas abajo.

Fig 4: Anegamientos periódicos típicos en áreas planas. La técnica de sistematización modular está destinada a controlar este tipo de problemas a través de obras sencillas que contemplan las tareas normales de laboreo en el campo. (Foto: campo natural en las cercanías de General Alvear).

Lo que sí existe en la región pampeana es un sinnúmero de cubetas y lagunas de muy diversa capacidad y dimensiones. La pregunta que se deriva naturalmente en estas líneas es: Si a todas y cada una de esas áreas improductivas apropiadas para el almacenamiento de agua, se le incrementa su volumen de retención con pequeñas obras estructurales consiguiendo retener más agua en sus orígenes no se vería un volumen de inundación drásticamente reducido? Pues bien, ese era el concepto que Florentino Ameghino propuso a principios de siglo y que para muchos sigue siendo válido.

Dentro de esa hipótesis y según la rigurosidad técnica de cualquier balance hídrico, la técnica de sistematización modular puede ser utilizada para paliar las grandes inundaciones pampeanas, aunque no sea posible eliminar todos los riesgos de las lluvias extremas.

La propuesta de sistematización modular es una solución realista dentro del contexto posible. No se puede ocupar del control de volúmenes de inundación regional pero sí de aquellos anegamientos prolongados y recurrentes que son habituales en las áreas de llanuras. La Fig. 4 ejemplifica el tipo de problemas que son posible de tratar con esta técnica. Este tipo de anegamientos ocupa un área que puede ser substancialmente reducida, pudiendo reclamar áreas usualmente anegadas para el haber del esquema productivo del establecimiento.

Período de recurrencia o tiempo de retorno

En los últimos veinte años, los registros pluviométricos han marcado un incremento de cerca de 200 mm anuales en toda la región central de la República Argentina. Los campos de la Prov. de Buenos Aires se anegan frecuentemente, permaneciendo anegados por mucho tiempo y los de la Provincia de La Pampa y la región de Cuyo reciben una cantidad de agua adicional inusual que ha cambiado su balance hídrico hasta compensar su déficit histórico.

La preguntas usuales de los productores son:

  • ¿Cada cuanto tiempo se va a inundar el campo?
  • ¿Cada cuanto tiempo se pierde una cosecha?
  • ¿Cuanto tiempo el campo permanecerá inundado?

La mismas preguntas se las debe hacer el especialista de diseño de obras de manejo y para empezar a responderlas técnicamente se utiliza el concepto de "periodo de recurrencia" o su equivalente "tiempo de retorno" pues sin entrar en la ilusión de la futurología, la técnica de sistematización modular tiene un límite impuesto por el diseño real posible.

En este texto se define como "período de recurrencia" el tiempo medio (medido en años) que estadísticamente debiera transcurrir entre dos eventos (lluvias o escurrimientos) que lleven a las obras a trabajar al límite de su capacidad. Este concepto es puramente técnico y debe ser bien entendido por el productor común para no entrar en confusiones o en euforias infundadas.

El gráfico indica el período de retorno de de un caudal en un lugar genérico. Ambos ejes son logarítmicos. Por ejemplo, en esa sección se espera un caudal de 40 m3/s al menos una vez cada 4 años. El mismo procedimiento aplica a las lluvias, que generan el escurrimiento.

Si históricamente se comprueba que una precipitación diaria de 80 mm ocurre una vez cada diez años y las obras se diseñan para resistir y controlar esa evento, se define que las obras se construyen para soportar un evento con un período de recurrencia de diez años. Esto significa que estadísticamente debieran pasar más de diez años para que un evento superior ocurra (por ejemplo 100 mm por día) y supere la capacidad de las obras. La confusión sucede cuando el productor piensa que las obras deben durar al menos diez años, o peor que nunca serán superadas ya que es raro que llueva más de 80 mm en un día.

En realidad una lluvia superior a la capacidad de las obras puede ocurrir pocos días después de terminadas o durante su construcción, lo que provocaría varios colapsos, o puede ocurrir que no ocurra ningún fenómeno de este tipo en veinte o treinta años. Lo que si es seguro es que en algún momento obras diseñadas para un período de recurrencia determinado, serán superadas.

El hecho de establecer el período de recurrencia de diseño es muy fundamental para el especialista pues a partir de modelos hidrológicos se puede establecer la cantidad de agua que se transformará en escurrimientos y por ende el volumen de agua que se produce por esa precipitación. Conociendo ese volumen, el técnico tiene un patrón para determinar la dimensión de las obras para contener ese volumen. Los condicionamientos geomorfológicos impondrán un límite técnico, y los económicos un límite práctico. En el balance entre lo que es posible construir y el volumen de agua que tales obras pueden manejar se establece el período de recurrencia de las estructuras del sistema modular.

Las obras de sistematización modular usualmente encuentran su punto de equilibrio reditual con períodos de recurrencia media cercano a diez años. La ejecución de obras para contener mayor período de recurrencia es posible, aunque los costos de tales obras es mayor, como se mencionó en un principio.

Anegamientos = Inundaciones frecuentes

Adjetivos como "frecuente", "prolongado", "profundo", "seco" o "húmedo" son conceptos relativos al uso que cada individuo hace de ellos. En términos hidrológicos la frecuencia y la duración de una inundación están íntimamente ligada al lugar donde ocurre. Sería entonces inapropiado definir una inundación frecuente en términos absolutos, especialmente en el caso de sistematizaciones modulares en distintos sitios.

En lo que sigue definiremos como inundación frecuente o anegamiento al área de terreno o volumen anegado que ocupa el agua cuando todas las áreas que usualmente no son productivas (en general los bajos anegables y cubetas) están cubiertas por agua más el área o volumen de terreno productivo que eventualmente puede ser ocupado por agua capaz de permanecer el tiempo suficiente como para impedir cualquier tipo de acción remedial posible.

Ejemplificando esta definición es inundación frecuente:

  • Un bajo anegable, una cubeta o una laguna.
  • Un área localizada en la trasferencia de agua entre dos microdepresiones.
  • Un bajo tendido o una media loma baja productiva cercana a áreas de expansión del curso de agua o cañada local.

El volumen de agua que ocupa una inundación frecuente ha de ser tratado por la técnica de sistematización modular como agua interna de manejo. La ventaja adicional es que la técnica se ocupa también del manejo de agua externa, proveniente de sectores superiores ajenos al área de sistematización, entendiendo que solo es posible manejar aquellos volúmenes entrantes con periodo de recurrencia igual o menor al de diseño.

El tratamiento modular de las inundaciones frecuentes tiene por objeto restringirlas a ambientes no productivos, manteniendo y de hecho aumentando la capacidad volumétrica de retención de agua: "más agua en menos espacio".

Inundaciones Generales

La técnica de sistematización modular es incapaz de controlar y manejar por sí misma los volúmenes de aguas que se producen en inundaciones centenarias y menos si los sectores sistematizados se circunscriben a áreas aisladas o grupo de productores que ocupen un porcentaje pequeño de la superficie total de la cuenca.
A esta escala, consideramos que una solución híbrida, sistematización modular a nivel de cuenca y obras de hidráulica tradicional (canales y azudes) que complementen la evacuación son la solución integral posible, y aún así, ante este fenómeno extremo, daños materiales y hasta pérdidas de vidas son una realidad latente y palpable.


Para tener una idea de la dimensión espacial que ocupa una inundación general, se muestra una imagen del satélite Landsat procesada para detectar agua a dos profundidades. Se observa que la envergadura de tales inundaciones es un problema de tratamiento regional y extremadamente complejo. Ante este evento, la sistematización modular solo puede ser un paliativo cuyo éxito dependería exclusivamente de la dimensión y extensión de las áreas sistematizadas.

Imagen Landsat 16/nov/ 2000. Afectación por agua profunda (en azul) y superficial (en celeste) en los partidos de Rivadavia, Pellegrini, Pehuajo, Trenque Lauquen, Daireaux, Tres Lomas, Saliquelo, Hipólito Yrigoyen, Carlos Casares y Carlos Tejedor. La evaluación digital dio un total de 1280000 ha afectadas por anegamiento profundo y superficial. Se aprecia el impacto de la red vial, endicando el escurrimiento natural del agua. (Imagen: Gentileza del INTA)