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El 25 de abril del 2003 salimos toda la familia desde Enschede rumbo a
España por primera vez. Acá no quedó nadie. Fernando, Mari, Charo, Andrés y
Natalia salieron en el avión de la mañana rumbo a Barcelona para luego tomar
la conexión a Santander. Enrico, Merche, Eloisa, Michaela y yo repetimos la
experiencia por la tarde. Yo me separé de ellos en Barcelona para pasar unos
días fantásticos con mi amigo Willy Bugallo cosa que cuento en otra
sección.
Mi reencuentro con el grupo Santanderino se produjo el 29 de abril por la noche,
por lo que desconozco los pormenores que acaecieron durante esos días en los
que permanecí en Zaragoza.
El motivo principal de nuestro viaje fue la boda nupcial de Vanessa y
Carmelo, primos de Charo por parte de madre. La familia de Mari es bastante
grande y un acontecimiento de este tipo suelo atraer la atención de todos los
familiares más cercanos. Es menester aclarar que es común en las familias
numerosas que los parientes más cercanos sean una cantidad razonable, en este
caso éramos algo así como ciento ochenta.
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Santander no es una ciudad que sea conocida por ser económicamente asequible,
más bien por lo opuesto. De tal modo que nuestro hospedaje fue concedido por
algunos de los hermanos de Mari que viven en Santander. La familia Schiroli y
Parodi se alojó en el apartamento de Javi y Marisa y la familia Abril en la
casa de José Luis y Mari Mar (Gracias Iván por la aclaración). |
Si bien hemos de aceptar que la densidad poblacional del apartamento estaba en
su límite (estimo 1 persona cada 8 m2), el espacio material es una dimensión
abstracta cuando se compara con la voluntad y generosidad de los dueños de casa
que inmediatamente se convirtieron en los anfitriones ideales de la estadía.
A pesar que los propios españoles reconocen su falta de organización
explícita, este fue un claro ejemplo de como un grupo se puede organizar
tácitamente forzado por las circunstancias y el respeto del vecino. Borja y
Graciela, hijos de los dueños de casa, supieron compartir su espacio privado al
máximo, aceptando de buen modo los arranques de histeria de los cuatro salvajes
nórdicos que le hicieron poner los pelos de punta a más de una madre. Fue
notorio el papel de tutor sin compromisos que adoptaron los dos primos mayores.
Bañarse no representó ningún problema, ya que el que no se bañaba dentro de
un horario preestablecido por el orden natural del despertar, literalmente no se
bañaba y listo. Ningún problema. El descanso fue muy organizado. La familia
Parodi durmió en una habitación lindera a la casa de máquinas en el último
piso del edificio mientras que los otros integrantes de la aventura se
distribuían en diversos colchones desparramados en varios ambientes. He de
admitir que ni bien arribar al apartamento y en vista de la cantidad de gente
que lo habitaba, circuló por mi mente la idea de agarrarme al primer colchón
que encontrase, solo por si acaso alguien tenía que dormir fuera, cosa que
jamás ocurrió de acuerdo con mis investigaciones matinales. En nuestro caso
particular, Andrés y yo compartimos un sillón cama y Charo y Natalia un
colchón inflable. Ningún hueso se quejó de la situación, por lo que todo
estuvo perfecto.
La familia Schiroli dedicada de lleno a las trasnochadas, no presentó ningún
signo de cansancio al final de la estadía, cosa que sorprendió a todos por
igual.
Desconozco el esquema organizativo al que se vieron sometidos Fernando y Mari,
pero conociendo a José Luis y Mari Mar y a los vecinos Pedro y Maricarmen imagino que la habrán pasado de
maravillas.
Se preguntarán como hacíamos para almorzar y cenar siendo que durante esos
momentos siempre se sumaban varios invitados a los estables del apartamento. La
cosa era muy sencilla. Las mujeres de la casa (léase Marisa y Mari porque las
otras no pelaron ni una patata) se dedicaban a la preparación de diversos
alimentos no perecederos que quedaban expuestos en la cocina, o en el
frigorífico al alcance de cualquier individuo con intención devoradora. La
cantidad y variedad era generalmente suficiente para satisfacer los estómagos
más exigentes, excepto el mío que todavía no puede tolerar ciertas comidas
típicas de la región.
De tal forma, el que llegaba a la cocina buscaba un plato, cubiertos y un vaso,
lo llenaba con los manjares de ocasión y se sentaba en algún lugar soleado del
apartamento a deglutir en paz con su conciencia. Una maravilla de organización.
El desayuno tenía características similares, excepto que muchos optaban por un
típico desayuno en algún bar del barrio.
No es mi intención describir a Santander como ciudad en este escrito.
Obviamente pecaría de imprudente debido a que mi conocimiento se limita a los
pocos días que permanecí en ella. Sin embargo diré que está dividida en
sectores ocupacionales claramente diferenciados. La zona portuaria, el área de
los grandes mercados e industrias a la salida para Bilbao, una zona céntrica
muy populosa que era donde estábamos alojados y un sector residencial casi
exclusivo llamado "el Sardinero", sector más turístico y caro de la
ciudad. En mi opinión es particularmente desdichado nombrar un lugar tan bonito
"Sardinero" que se asocia con aglutinamiento y mercado portuario. De
cualquier forma ese es su nombre. Debo aclarar que esto no cubre la ciudad
entera ni mucho menos, pero es suficiente para explicar algunos pasajes de este
texto.
Cualquier tipo de vivienda dentro del área del Sardinero cuesta entre dos a
tres veces más que en cualquier otro sector de Santander. Fue en un Hotel del
Sardinero donde se realizó el almuerzo y agasajo de la boda.
La ceremonia religiosa
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Los días se sucedieron sin muchas novedades, al menos para mí que preferí
recorrer y caminar a meterme en un bar tras otro o subir y bajar por la calle
peatonal principal. Llegamos entonces al día de la boda, que merece algún
renglón especial.
La cita era a las 12:30 hs en la iglesia de corte Franciscano de los
pasionistas,
lugar donde tomaron la comunión Charo y Merche años (muchos) atrás. El mismo
día de la boda, y siendo las 10:30 hs, nadie había tomado la iniciativa de
bañarse, vestirse e irse, por lo que me empecé a ponerme un poco nervioso ante
tanta parsimonia. Me metí en un baño y después de media hora estaba listo
para el evento. El primer percance fue la corbata arrugada y rota que me habían
asignado luego que Charo se olvidara la original en Enschede. El tema se
solucionó con una plancha rápida y un traje bien abrochado.
Ni bien terminé mi vestimenta decidí partir caminando hasta el templo. Era lo
más conveniente puesto que parecía bastante dificultoso el traslado de toda la
familia en autos a la iglesia, más aún cuando para entonces ya estaban todos
los invitados. A las 11:45 llegué al lugar. El acceso a la iglesia es bastante
confuso. Se parece más al de un colegio, pero no tuve inconvenientes luego de
una pregunta donde quedaba la entrada a la "kioskera" de turno. |
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La iglesia era muy sencilla por su carácter Franciscana. Muy bien adornada
con ornamentos florales y varios relicarios. Sin embargo algo me sorprendió
mucho: no estaban nada más que las típicas viuditas de planta permanente. No
había indicios de nadie conocido y menos de los novios. Yo había mal entendido
y para mí la ceremonia empezaba a las 12:00 hs, en vez de las 12:30. Para mi
sorpresa a las 12:00 hs un sacerdote inició la tradicional misa de doce y en
ese punto yo no entendía más nada. Me estaba poniendo nervioso pues ya no era
tan obvio que esa fuese la iglesia del casamiento. A las 12:15 la misa acabó
repentinamente y decidí quedarme unos minutos más a ver si entraba la gente.
La orden era que todos los invitados debían estar dentro antes que los novios
hicieran su aparición. Eran las 12:20 y nada, pero unos segundos después vi a
una chica muy bonita y particularmente llamativa que vestida de rosa infartante
se dirigió a la sacristía. Reconocí que podía ser Mayca, la hermana de la
novia y ya me quedé más tranquilo.
Como por arte de magia todos los invitados empezaron a cubrir el ámbito de la
iglesia. Al primero que vi fue a Fernando, preocupado por mi ausencia. El me
confesó luego que todos estaban fuera y que a nadie se le había ocurrido que
yo podría estar dentro. Luego vino Charo, Andrés vestido de hombrecito y
Natalia de Damita de compañía junto con Michaela y una prima de ellas o algo
así, María. Las tres estaban divinas, excepto que no se portaron muy bien que
digamos durante la ceremonia. |
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Segundos después de las 12:30, Carmelo y su hermana que oficiaba de madrina
se acercaron al altar por lo que el comienzo de la ceremonia era inminente.
Pedro llevaba del brazo a una reluciente novia con manifiesta dicha y todos
estaban muy emocionados.
El ritmo del oficio religioso fue impuesto por las tres "damitas de
compañía" que sin habérselo propuesto de antemano armaron varios
zafarranchos todos perdonados por los presentes con un "que se le va a
hacer, son niñas". El cura muy bien dispuesto, había dicho que la dejaran
hacer lo que quisieran. En verdad no creo que muchos pusieran atención a las
palabras de ninguno de los interlocutores durante la ceremonia. Todos estábamos
pendientes de sus travesuras.
La ceremonia fue decididamente normal, y culminó con una extensa sesión
fotográfica por la que pasó toda la familia. Luego, cerca de las 13:45 hs se
dio orden de partida hacia el hotel donde se celebraría almuerzo de agasajo.
El almuerzo
El último día
Esa noche algunos de los miembros del clan "cuatro caminos" (los que
dormían en la casa de Marisa) decidieron trasnochar y tomarse unos vinitos en
algún bar bailable. Rechacé la oferta de acuerdo a mis principios auditivos,
ya que en esos lugares no se puede mantener una conversación saludable ni aún
gritando a veinte centímetros de la oreja de tu interlocutor. Decidí quedarme
cuidando a mis hijos mientras veía una película y parlamentaba con Doña
Albina, quién se quedó dormida como un tronco dentro del tiempo dedicado a los
títulos iniciales.
El domingo se lo reservó para las despedidas. Algunos regresábamos a Holanda y
otros a sus propios pueblos. Hubo varios actos de salutación: desayuno de
despedida, aperitivo de despedida, almuerzo de despedida en un típico
restaurant con la paella tradicional, y según me dijeron vinos de despedida por
la noche.
A las 21:15 hs de ese día mi autobús de ALSA con destino a Barcelona. Mi
familia se reuniría conmigo en ese aeropuerto desde donde regresamos juntos a
Enschede.
Fue sin ningunas duda una experiencia muy energética y emotiva para todos y
esperamos que se repita.
NOVEDAD!!: Una versión más completa de las fotos que saqué en la boda
pueden verla en la página
de Enrico. |