Santander 2003
Home News Who I am Profession Agrología Software Personal


Argentina 2004
Vacaciones 2004
Mallorca 2003
Santander 2003
Jandia 2001

 

Up

El 25 de abril del 2003 salimos toda la familia desde Enschede rumbo a España por primera vez. Acá no quedó nadie. Fernando, Mari, Charo, Andrés y Natalia salieron en el avión de la mañana rumbo a Barcelona para luego tomar la conexión a Santander. Enrico, Merche, Eloisa, Michaela y yo repetimos la experiencia por la tarde. Yo me separé de ellos en Barcelona para pasar unos días fantásticos con mi amigo Willy Bugallo cosa que cuento en otra sección.
Mi reencuentro con el grupo Santanderino se produjo el 29 de abril por la noche, por lo que desconozco los pormenores que acaecieron durante esos días en los que permanecí en Zaragoza.

El motivo principal de nuestro viaje fue la boda nupcial de Vanessa y Carmelo, primos de Charo por parte de madre. La familia de Mari es bastante grande y un acontecimiento de este tipo suelo atraer la atención de todos los familiares más cercanos. Es menester aclarar que es común en las familias numerosas que los parientes más cercanos sean una cantidad razonable, en este caso éramos algo así como ciento ochenta.

En autobús rumbo al Sardinero Andres en la cumbre
Santander no es una ciudad que sea conocida por ser económicamente asequible, más bien por lo opuesto. De tal modo que nuestro hospedaje fue concedido por algunos de los hermanos de Mari que viven en Santander. La familia Schiroli y Parodi se alojó en el apartamento de Javi y Marisa y la familia Abril en la casa de José Luis y Mari Mar (Gracias Iván por la aclaración).

Si bien hemos de aceptar que la densidad poblacional del apartamento estaba en su límite (estimo 1 persona cada 8 m2), el espacio material es una dimensión abstracta cuando se compara con la voluntad y generosidad de los dueños de casa que inmediatamente se convirtieron en los anfitriones ideales de la estadía.
A pesar que los propios españoles reconocen su falta de organización explícita, este fue un claro ejemplo de como un grupo se puede organizar tácitamente forzado por las circunstancias y el respeto del vecino. Borja y Graciela, hijos de los dueños de casa, supieron compartir su espacio privado al máximo, aceptando de buen modo los arranques de histeria de los cuatro salvajes nórdicos que le hicieron poner los pelos de punta a más de una madre. Fue notorio el papel de tutor sin compromisos que adoptaron los dos primos mayores.
Bañarse no representó ningún problema, ya que el que no se bañaba dentro de un horario preestablecido por el orden natural del despertar, literalmente no se bañaba y listo. Ningún problema. El descanso fue muy organizado. La familia Parodi durmió en una habitación lindera a la casa de máquinas en el último piso del edificio mientras que los otros integrantes de la aventura se distribuían en diversos colchones desparramados en varios ambientes. He de admitir que ni bien arribar al apartamento y en vista de la cantidad de gente que lo habitaba, circuló por mi mente la idea de agarrarme al primer colchón que encontrase, solo por si acaso alguien tenía que dormir fuera, cosa que jamás ocurrió de acuerdo con mis investigaciones matinales. En nuestro caso particular, Andrés y yo compartimos un sillón cama y Charo y Natalia un colchón inflable. Ningún hueso se quejó de la situación, por lo que todo estuvo perfecto.
La familia Schiroli dedicada de lleno a las trasnochadas, no presentó ningún signo de cansancio al final de la estadía, cosa que sorprendió a todos por igual.
Desconozco el esquema organizativo al que se vieron sometidos Fernando y Mari, pero conociendo a José Luis y Mari Mar y a los vecinos Pedro y Maricarmen imagino que la habrán pasado de maravillas.

Se preguntarán como hacíamos para almorzar y cenar siendo que durante esos momentos siempre se sumaban varios invitados a los estables del apartamento. La cosa era muy sencilla. Las mujeres de la casa (léase Marisa y Mari porque las otras no pelaron ni una patata) se dedicaban a la preparación de diversos alimentos no perecederos que quedaban expuestos en la cocina, o en el frigorífico al alcance de cualquier individuo con intención devoradora. La cantidad y variedad era generalmente suficiente para satisfacer los estómagos más exigentes, excepto el mío que todavía no puede tolerar ciertas comidas típicas de la región.
De tal forma, el que llegaba a la cocina buscaba un plato, cubiertos y un vaso, lo llenaba con los manjares de ocasión y se sentaba en algún lugar soleado del apartamento a deglutir en paz con su conciencia. Una maravilla de organización. El desayuno tenía características similares, excepto que muchos optaban por un típico desayuno en algún bar del barrio.

No es mi intención describir a Santander como ciudad en este escrito. Obviamente pecaría de imprudente debido a que mi conocimiento se limita a los pocos días que permanecí en ella. Sin embargo diré que está dividida en sectores ocupacionales claramente diferenciados. La zona portuaria, el área de los grandes mercados e industrias a la salida para Bilbao, una zona céntrica muy populosa que era donde estábamos alojados y un sector residencial casi exclusivo llamado "el Sardinero", sector más turístico y caro de la ciudad. En mi opinión es particularmente desdichado nombrar un lugar tan bonito "Sardinero" que se asocia con aglutinamiento y mercado portuario. De cualquier forma ese es su nombre. Debo aclarar que esto no cubre la ciudad entera ni mucho menos, pero es suficiente para explicar algunos pasajes de este texto.
Cualquier tipo de vivienda dentro del área del Sardinero cuesta entre dos a tres veces más que en cualquier otro sector de Santander. Fue en un Hotel del Sardinero donde se realizó el almuerzo y agasajo de la boda.

La ceremonia religiosa

Vanessa y Carmelo el día de la boda Las tres damitas de compañía.
Los días se sucedieron sin muchas novedades, al menos para mí que preferí recorrer y caminar a meterme en un bar tras otro o subir y bajar por la calle peatonal principal. Llegamos entonces al día de la boda, que merece algún renglón especial.
La cita era a las 12:30 hs en la iglesia de corte Franciscano de los pasionistas, lugar donde tomaron la comunión Charo y Merche años (muchos) atrás. El mismo día de la boda, y siendo las 10:30 hs, nadie había tomado la iniciativa de bañarse, vestirse e irse, por lo que me empecé a ponerme un poco nervioso ante tanta parsimonia. Me metí en un baño y después de media hora estaba listo para el evento. El primer percance fue la corbata arrugada y rota que me habían asignado luego que Charo se olvidara la original en Enschede. El tema se solucionó con una plancha rápida y un traje bien abrochado.
Ni bien terminé mi vestimenta decidí partir caminando hasta el templo. Era lo más conveniente puesto que parecía bastante dificultoso el traslado de toda la familia en autos a la iglesia, más aún cuando para entonces ya estaban todos los invitados. A las 11:45 llegué al lugar. El acceso a la iglesia es bastante confuso. Se parece más al de un colegio, pero no tuve inconvenientes luego de una pregunta donde quedaba la entrada a la "kioskera" de turno.
Miki vestida de damita. Casi una Santa.Andrés de señor de la fiesta.Natalia antes después de la ceremonia

La iglesia era muy sencilla por su carácter Franciscana. Muy bien adornada con ornamentos florales y varios relicarios. Sin embargo algo me sorprendió mucho: no estaban nada más que las típicas viuditas de planta permanente. No había indicios de nadie conocido y menos de los novios. Yo había mal entendido y para mí la ceremonia empezaba a las 12:00 hs, en vez de las 12:30. Para mi sorpresa a las 12:00 hs un sacerdote inició la tradicional misa de doce y en ese punto yo no entendía más nada. Me estaba poniendo nervioso pues ya no era tan obvio que esa fuese la iglesia del casamiento. A las 12:15 la misa acabó repentinamente y decidí quedarme unos minutos más a ver si entraba la gente. La orden era que todos los invitados debían estar dentro antes que los novios hicieran su aparición. Eran las 12:20 y nada, pero unos segundos después vi a una chica muy bonita y particularmente llamativa que vestida de rosa infartante se dirigió a la sacristía. Reconocí que podía ser Mayca, la hermana de la novia y ya me quedé más tranquilo.
Como por arte de magia todos los invitados empezaron a cubrir el ámbito de la iglesia. Al primero que vi fue a Fernando, preocupado por mi ausencia. El me confesó luego que todos estaban fuera y que a nadie se le había ocurrido que yo podría estar dentro. Luego vino Charo, Andrés vestido de hombrecito y Natalia de Damita de compañía junto con Michaela y una prima de ellas o algo así, María. Las tres estaban divinas, excepto que no se portaron muy bien que digamos durante la ceremonia.

La mamá de la novia muy elegante, con Yaya y otros parientes. Confites a la salida

Los novios   Pronto vendrá.

Segundos después de las 12:30, Carmelo y su hermana que oficiaba de madrina se acercaron al altar por lo que el comienzo de la ceremonia era inminente. Pedro llevaba del brazo a una reluciente novia con manifiesta dicha y todos estaban muy emocionados.
El ritmo del oficio religioso fue impuesto por las tres "damitas de compañía" que sin habérselo propuesto de antemano armaron varios zafarranchos todos perdonados por los presentes con un "que se le va a hacer, son niñas". El cura muy bien dispuesto, había dicho que la dejaran hacer lo que quisieran. En verdad no creo que muchos pusieran atención a las palabras de ninguno de los interlocutores durante la ceremonia. Todos estábamos pendientes de sus travesuras.
La ceremonia fue decididamente normal, y culminó con una extensa sesión fotográfica por la que pasó toda la familia. Luego, cerca de las 13:45 hs se dio orden de partida hacia el hotel donde se celebraría almuerzo de agasajo.

El almuerzo

Vista del Sardinero de Santander desde el lugar de la recepción Foto movida de un padre orgulloso.

Los novios eligieron un hermoso hotel en el Sardinero para realizar su fiesta de agradecimiento. Sin exagerar estimo que habían en ese salón cerca de ciento ochenta personas, muy satisfechas por la organización y por el estupendo día que coronó la celebración.
Las mesas estaban dispuestas con muy buen gusto y fue muy acertada la distribución de la gente en las diversas mesas, cosa que es fundamental para el éxito de toda ceremonia que se precie.
Una vez que todos los invitados se ubicaron en sus lugares el nuevo matrimonio hizo su aparición entre los aplausos de la multitud. Se ubicaron en la mesa presidencial (donde se come menos) junto con Maricarmen, Pedro, y la hermana de Carmelo. Los padres de Carmelo prefirieron entremezclarse con los invitados y quizás disfrutar mejor de los varios platos típica y sanamente españoles que hicieron las delicias de todos los comensales grandes y niños.

Mamá Maricarmen y hermana Mayca. Mamá y tía de la novia.
El puro de Andrés En pleno corte de torta
Todos al largo tren... Y siga el tren...

Cada cinco o diez minutos la paz armoniosa del salón se veía interrumpida por el grito "agradecido" de algún invitado (especialmente de uno de ellos) que no se cansaba de repetir "Que vivan los novios" una y otra vez. Mis intentos por enmudecer al susodicho gritón fueron aplacados por mi mujer que me decía que así eran las bodas españolas.
La celebración continuo hasta las últimas horas de la tarde donde todos optamos por retirarnos luego de un largo día. Los presentes quedamos en deuda y muy agradecidos a los anfitriones que hicieron gala de su reconocida simpatía y buena disposición.

El último día

Esa noche algunos de los miembros del clan "cuatro caminos" (los que dormían en la casa de Marisa) decidieron trasnochar y tomarse unos vinitos en algún bar bailable. Rechacé la oferta de acuerdo a mis principios auditivos, ya que en esos lugares no se puede mantener una conversación saludable ni aún gritando a veinte centímetros de la oreja de tu interlocutor. Decidí quedarme cuidando a mis hijos mientras veía una película y parlamentaba con Doña Albina, quién se quedó dormida como un tronco dentro del tiempo dedicado a los títulos iniciales.
El domingo se lo reservó para las despedidas. Algunos regresábamos a Holanda y otros a sus propios pueblos. Hubo varios actos de salutación: desayuno de despedida, aperitivo de despedida, almuerzo de despedida en un típico restaurant con la paella tradicional, y según me dijeron vinos de despedida por la noche.
A las 21:15 hs de ese día mi autobús de ALSA con destino a Barcelona. Mi familia se reuniría conmigo en ese aeropuerto desde donde regresamos juntos a Enschede.
Fue sin ningunas duda una experiencia muy energética y emotiva para todos y esperamos que se repita.

NOVEDAD!!: Una versión más completa de las fotos que saqué en la boda pueden verla en la página de Enrico.